Bella Sonrisa, un prescolar con participación comunitaria en la educación de la niñez

Creado en la alborada de la Revolución Popular Sandinista en los 80, el prescolar comunitario Bella Sonrisa del barrio Villa Venezuela en Managua, mantiene sus puertas abiertas a la niñez preservando la esencia de la participación comunitaria en la enseñanza de la niñez.

Es el remanente de al menos 800 preescolares comunitarios que el Movimiento Comunal Nicaragüense gestionó en todo el país entre los 80 y los 90. Una parte sucumbió en medio de una tendencia de privatización de la educación. Otros han sido incorporados al sistema de educación pública y unos pocos como Bella Sonrisa se mantienen como espacios gestionados por la comunidad, pero bajo la supervisión del Ministerio de Educación (MINED).

 

Foto 2Según la coordinadora del prescolar, Claudia García, en la actualidad atienden a 134 alumnos; 23 en el primer nivel, 70 en segundo distribuidos en dos secciones y 45 en el tercero.

El MINED brinda la alimentación para las niñas y los niños, un estipendio para las maestras comunitarias y capacitaciones a través de talleres que les imparten de forma periódica. Por su parte, padres y madres se organizan en grupos de trabajo para la preparación de los alimentos y la limpieza del centro escolar.

García reitera que padres y madres llevan los materiales de limpieza como detergentes, jabón líquido, cloro y escobas. En ocasiones, por las condiciones económicas algunas familias no logran dar su aporte, pero la contribución colectiva facilita que el centro opere sin mayores consecuencias en la educación de las niñas y los niños.

Marta Sugey Dávila Cuadra, una madre cuyos hijos cursaron sus años de prescolar en Bella Sonrisa recuerda las actividades que realizaron tiempo atrás para el mantenimiento del centro. Una vez que se dispusieron a pintar el edificio, cada quien aportó pintura y algunos implementos; también hicieron ventas de sopas y otras actividades para recaudar fondos.

Los materiales educativos también son aportados por padres y madres de familia quienes en ocasiones llevan una resma de papel, un rollo de hojas a colores, entre otros. Aunque el MINED asigna un paquete de materiales didácticos, este no logra cubrir todas las necesidades por lo que se hace necesaria la acción comunitaria.

Bella Sonrisa no exige pago de mensualidades, pero el Comité de Padres y Madres de manera participativa ha gestionado la recolecta de 10 córdobas en efectivo cada mes para los servicios de agua y luz.

Para María Azucena Miranda Estrada de 45 años la experiencia de tener a sus hijas gemelas en Bella Sonrisa ha sido positiva. “Es favorable, estaba buscando un prescolar; no tenemos gastos, no se paga la mensualidad, pero se ayuda a pagar los servicios como el agua, ayudamos con la preparación de la merienda”, afirma.

Por su parte, su compañero, Iván Méndez de 50 años dice que con la situación que tiene Nicaragua no pueden pagar un colegio privado. Considera que la educación es buena, que las niñas comentan que aprenden a leer, a escribir, (aprenden) el abecedario y los números.

Lo anterior también denota la necesidad de más opciones o centros para la educación prescolar que estén al alcance de las familias nicaragüenses.

 Maestras comunitarias

Foto 3La experiencia de la formación de las maestras comunitarias ha sido relevante y cuya calidad se ha puesto a prueba en diversas ocasiones. Como ejemplo se conoce del caso de la maestra comunitaria Jenny Rodríguez quien funcionó por años como coordinadora del Bella Sonrisa. En el 2020 fue trasladada como docente en primer grado en el Centro Educativo de Villa Libertad y fue seleccionada como la mejor maestra en el año lectivo 2021 en ese mismo centro de estudios.

Este episodio también se ha repetido con otras maestras comunitarias cuyos prescolares fueron absorbidos por el sistema de educación público. Pero su experiencia educativa pudo proyectarse en otros centros de educación, incluso del sector privado donde se les ha reconocido su capacidad y experiencia dada su formación impulsada por el MCN que se fundamenta en la participación de la comunidad y el desarrollo integral de la niñez.

Los prescolares comunitarios

 Los prescolares comunitarios en el MCN, tienen su origen en el compromiso de la comunidad que asumió el reto de la educación de niñas y niños en sus primeros años de aprendizaje. Fueron gestionados por comités comunitarios, jóvenes maestras y maestros comunitarios que de forma voluntaria impulsaron esta acción educativa en casas de familias en la ciudad y el campo.

Esto dio origen a todo un movimiento de participación en la educación que creó vínculos cercanos entre las maestras, maestros, padres y madres, niñas y niños en el proceso de aprendizaje, todo en un ambiente de comunidad.